Como mi apartamento está ubicado en los pisos más altos de un edificio, casi no siento nada de lo que pasa al ras del suelo en la ciudad. Me refiero a la bulla que se hace a cualquier hora y que estorba muchas veces para poder descansar tranquilamente. Yo mismo escogí ese inmueble para no tener que estar soportando todas las interrupciones urbanas que se dan constantemente y de las cuales estoy harto. De esa manera, pasaba mis días reposadamente en mi apartamento hasta que de repente una gran interrupción acabó con mi paz, y con la de todos los inquilinos del edificio en el que vivía, es decir mis vecinos.
Lo ocurrido, fue que justo muy cerca de mi vivienda se empezó a llevar a cabo la construcción de una casa. Bueno eso creía yo, cuando empecé a ver que llevaban materiales al terreno vacío que se encontraba tan solo a unas casas del edifico en el que vivía y que se empezaban a realizar las obras de construcción. Sin embargo veía muchas personas trabajando como para que se tratara tan sólo de una casa, y lamentablemente con el tiempo se confirmó mi hipótesis: no se trataba de la construcción de una casa simplemente, sino que se estaba realizando la edificación de un nuevo bloque de viviendas que sería semejante al edificio en el yo vivía, lo cual quería decir que la construcción duraría un buen tiempo, hasta que todo esté terminado y pudiera volver otra vez la paz.
Lo que más nos molestaba a todos era que ya nos habíamos acostumbrado relativamente a estar casi solos, es decir aislados del resto de la ciudad, al menos los inquilinos de los pisos que nos encontrábamos más arriba. Ello debido a que los sonidos de la ciudad no llegaban hasta nuestras casas, por lo cual nos manteníamos siempre en un ambiente sereno. Sin embargo, con esta nueva construcción muy cerca de nuestro edificio, el sonido producido por las máquinas de la construcción llegaba casi sin ninguna barrera a los apartamentos que habitábamos, y llegaba también a nuestros oídos haciendo que todo retumbara. Y lo más molestoso era que después de llegar del trabajo, seguían las obras por lo cual ya muchas personas optaban por ir a otros lugares y llegar a sus casas un par de horas más tarde cuando ya todo el trabajo del día en la construcción del nuevo edifico hubiera finalizado.
A pesar de que no nos agradaba para nada esa obra tuvimos que soportarla. Ni siquiera una delegación de inquilinos, que fue bien recibida y atendida por el encargado de ejecutar esa obra tuvo éxito. Tan sólo recibió unas disculpas y la promesa de que se trataría de hacer menos bulla, pero con los días nada cambio. No sé cuánto dure en promedio terminar una obra de ese tamaño, pero hay días en los que el sonido producido por las máquinas es casi nulo, aunque también hay días en los que es imposible tratar de descansar. Sólo espero que termine pronto este infierno, pues ni yo ni ninguno de los vecinos soportamos más esta situación. El habernos acostumbrado a la inexistencia de ruidos molestos nos chocó más ahora que nuestras vidas están plagadas de dichos sonidos, todo debido a la construcción de ese inmueble.