LA HISTORIA SE REPITE EN EL HOGAR

0 comments

in Construyendo



Se hace camino al andar. Esa podría ser la frase que mejor describe a un hogar en formación, es decir cuando dos jóvenes se marchan del hogar de sus padres, cargados de muchas ilusiones y planes pero con la maleta de la experiencia totalmente vacía. Si ustedes son padres, entenderán lo que digo y si son padres jóvenes, con mayor razón. En mi caso, se puede decir que estoy pagando caro lo que le hice a mis padres en su respectivo momento. En efecto, me tocó salir de casa muy joven, a la edad de 17 años. Los problemas en la casa eran constantes, los permisos de salida estaban demasiado restringidos para mi gusto y además mi padre presionaba para estudiar la carrera de Derecho, algo que estaba visto que iba a fracasar. En este turbio contexto, decidí marcharme de la casa un buen día. Como dije, se hace camino al andar. Un amigo, mucho mayor que yo, me acogió en su casa, vivía sólo y no tuvo problemas en asilarme mientras buscaba un piso para mudarme. Por supuesto debí empezar a trabajar ni bien terminada la escuela, aún no tenía documento de identidad y sólo pude conseguir trabajo en un restaurante atendiendo las mesas. Logré juntar dinero para pagar los meses de adelanto y garantía de una pequeña habitación y al fin me mudé. Ahora dependía sólo de mi trabajo, había pasado varios meses desde la salida de mi hogar y ya tenía mi documento de identidad. Empecé a revisar el periódico todos los domingos y al poco tiempo me salió la oportunidad de trabajar en un casino. El trabajo era muy sacrificado y había que hacer turnos rotativos. El metabolismo sufría mucho ya que en una semana debías levantarte a las seis de la mañana y a la semana siguiente estabas a mitad de sueño a esas mismas horas. Sin embargo, el destino me echó una mano. Durante uno de los turnos, pude conocer a un empresario que pasaba largas horas en los casinos, según él sufría de insomnio –y de ludopatía agregaría yo-. En efecto, a las doce en punto de la madrugada ya estaba frente a las máquinas tragamonedas, calentando motores, pues su verdadera afición era el Póker clásico. Gracias a este señor pude acceder a un mejor trabajo. Me ofreció un cargo en su empresa, una inmobiliaria.

Ya en mi nuevo trabajo, fui aprendiendo el teje y maneje del negocio, el trato crudo con los corredores y sus mil triquiñuelas para tomar ventaja de los clientes sin que éstos ni la empresa se dieran cuenta, los contratos con los proveedores y la constante vigilancia al servicio de mudanza que teníamos bajo nuestra tutela. Pasaron diez años y me tocó tener hijos, para esto ya había formado mi propio hogar, metiéndome en un programa inmobiliario de mi propia empresa que me brindaba todas las facilidades para tener mi casa-apartamento propia. Era un sistema de alquiler venta pero con un precio especial que me permitía terminar de pagar la hipoteca en poco más de quince años y adjudicarme la propiedad. Ahora me faltaban poco menos de dos años para terminar de pagar la hipoteca y tenía la tranquilidad de que mi hijo mayor tendría un patrimonio en caso de alguna emergencia. Además había tomado un seguro de vida poniéndolo como único beneficiario en caso de muerte. Uno propone y Dios dispone. En efecto, mi hijo tenía otros planes y lo más dramático del caso es que nunca los reveló, ni siquiera los deslizó. Apenas cumplió 18 años de edad, nos anunció a boca de jarro que se marchaba de la casa. Grande fue nuestra sorpresa y obviamente le preguntamos de qué iba a vivir. En ese momento nos dijo que había juntado todo el dinero ahorrado en los últimos cuatro años en que había realizado trabajos eventuales, sobre todo durante las vacaciones escolares en que viajaba a trabajar al extranjero. Cuando le consultamos acerca del trabajo que iba a realizar, nos contó que gente de su misma empresa lo había contactado con un agente que contrataba personal para trabajar a bordo de cruceros. Eso no te garantiza nada en caso de emergencia le dijimos pero su decisión estaba tomada, no podíamos hacer nada. Mi hijo es un chico serio y de decisiones firmes y no nos quedó más remedio que apoyarlo en su proyecto.

Construccion de Casas - Otros Articulos:

Leave a Comment

Previous post:

Next post: